La recuperación navideña empieza a planificarse en verano

La American Society of Plastic Surgeons recomienda iniciar en julio la planificación de los procedimientos estéticos previstos para Navidad, debido a los plazos de consulta, disponibilidad quirúrgica y recuperación.

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La recuperación navideña empieza a planificarse en verano

28 de julio de 2026. Quienes desean someterse a un procedimiento de cirugía plástica para llegar a las fiestas con el tiempo de recuperación cumplido deberían comenzar a planificarlo durante el verano. La American Society of Plastic Surgeons (ASPS) advierte de que las consultas pueden requerir varias semanas o meses y de que los quirófanos suelen registrar una elevada demanda antes de Navidad.

La temporada navideña concentra reuniones familiares, celebraciones y encuentros presenciales, factores que llevan a algunos pacientes a considerar procedimientos quirúrgicos y no quirúrgicos para mejorar su aspecto y confianza. Además, el periodo de vacaciones facilita disponer de tiempo libre y las temperaturas más bajas pueden hacer más llevadera la recuperación. Sin embargo, esa misma disponibilidad provoca que muchas consultas y agendas quirúrgicas se llenen con rapidez.

Kristy Hamilton, MD, miembro de ASPS, recomienda pensar en estaciones y no en semanas. Según explica, reservar con tres a seis meses de antelación permite valorar las opciones sin apurar el calendario y garantizar un periodo de recuperación adecuado. La especialista señala también que las fechas quirúrgicas de la temporada navideña pueden ocuparse con meses o incluso años de antelación, ya que algunos pacientes disponen de vacaciones o reciben la intervención como regalo.

Una vez elegido el cirujano y comenzada la investigación sobre el procedimiento, la consulta inicial puede solicitarse aunque todavía falten meses para la intervención. Karen Horton, MD, MSc, FACS, aconseja acudir acompañado de un familiar o amigo. Esa persona puede ayudar a recordar la información proporcionada durante la visita y, si finalmente participa en los cuidados posteriores, conocer de primera mano el tiempo de inactividad y las necesidades de apoyo.

Cuando la consulta se realiza varios meses o incluso un año antes de la cirugía, Horton considera útil programar otra visita, presencial o por videollamada, para repasar los detalles de la intervención y la recuperación. Mantener notas, un registro detallado o un calendario también puede ayudar al paciente a organizar las distintas etapas del proceso y a no perder información relevante a medida que se acerca la fecha.

Los tiempos de espera para una primera consulta dependen de la clínica y de la ubicación. Horton indica que muchos cirujanos plásticos tienen la agenda de nuevos pacientes completa durante semanas o meses. Inscribirse en una lista de espera puede permitir acceder antes si se libera una cita. En su consulta, la primera visita ocupa alrededor de una hora e incluye conocer al paciente, revisar el procedimiento, realizar la exploración y establecer un plan quirúrgico. Después, el coordinador informa sobre los costes, el desglose de los pagos, la disponibilidad del cirujano y el momento más adecuado para operar según la agenda y el estilo de vida del paciente.

La planificación también varía según la complejidad de la intervención. Horton explica que procedimientos más cortos, como la labioplastia, pueden programarse a menudo en unas pocas semanas, al requerir menos tiempo de quirófano y realizarse con anestesia local. En cambio, una intervención de jornada completa con anestesia general exige reservar todo el día de quirófano y organizar la presencia de un anestesiólogo certificado.

Desde la primera conversación hasta la entrada en quirófano suelen transcurrir entre seis y diez semanas, aunque el plazo puede ser mayor en procedimientos más complejos o en función de la época del año. A este calendario hay que añadir el periodo de recuperación. Hamilton señala que una mamoplastia de aumento puede permitir volver al trabajo de oficina al día siguiente y retomar completamente el ejercicio en una semana en la mayoría de los casos. En su técnica de aumento mamario con preservación avanzada, sus pacientes pueden reincorporarse a la vida diaria el mismo día y recuperar el ejercicio completo una semana después.

La recuperación de una abdominoplastia o de un mommy makeover suele requerir entre dos y tres semanas de inactividad real y entre seis y ocho semanas hasta recuperar la normalidad. Un lifting facial puede implicar aproximadamente dos o tres semanas de inactividad social mientras disminuye la inflamación, aunque el resultado continúa definiéndose durante meses. Por ello, la planificación debe contemplar no solo la fecha de la celebración, sino también la evolución individual y el respeto de los tiempos de cicatrización.

Fuente: American Society of Plastic Surgeons, “Thinking about a Christmastime recovery in July? The consultation math starts now”.