Cómo apoyar a pacientes con lipedema sin recurrir a la cirugía

El lipedema es un trastorno crónico del tejido adiposo que puede confundirse con celulitis u obesidad. Un abordaje multidisciplinar puede incluir drenaje linfático manual, compresión, ejercicio y dispositivos estéticos.

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Cómo apoyar a pacientes con lipedema sin recurrir a la cirugía

La revista AestheticMed publicó el 30 de marzo de 2026 un análisis sobre el lipedema y las opciones no quirúrgicas que pueden ayudar a las pacientes a controlar sus síntomas. Se trata de un trastorno crónico del tejido adiposo que afecta principalmente a mujeres y que puede aparecer o progresar durante etapas de cambios hormonales como la pubertad, el embarazo o la menopausia.

En sus primeras fases, el lipedema puede confundirse con la celulitis. Sin embargo, el tejido adiposo asociado a esta afección presenta características diferentes: puede ser doloroso, producir hematomas con facilidad y no suele responder a la dieta ni al ejercicio como lo hace la acumulación de grasa convencional. Habitualmente se distribuye en la parte inferior del cuerpo y, en algunos casos, también en las extremidades superiores.

Entre los signos que pueden orientar la valoración se encuentran la distribución bilateral, el denominado manguito del tobillo y el respeto de pies y manos, aspectos que ayudan a diferenciarlo del linfedema. También pueden observarse almohadillas grasas pretibiales, acumulación sobre el tendón de Aquiles, grasa en la zona medial de la rodilla, plenitud suprarrotuliana, aumento de volumen en la parte anterior de los muslos y el llamado aspecto acolchado o “mattressing” del tejido.

La afección continúa siendo poco conocida y puede diagnosticarse de forma incorrecta como obesidad o linfedema. La pieza señala que existe una posible relación genética, ya que suele presentarse en varias mujeres de una misma familia. Por ello, Jasmina Connelly, especialista en drenaje linfático manual y terapia con madera, recomienda preguntar a las clientas si su madre o su abuela han tenido lipedema.

Además del cambio visible en el contorno corporal, las pacientes pueden experimentar sensibilidad, dolor, facilidad para desarrollar hematomas, fatiga y limitaciones de movilidad. La enfermedad también puede afectar a la autoestima, las relaciones interpersonales, la intimidad, el acceso al empleo y el bienestar general. Si no se aborda, puede progresar y asociarse a importantes limitaciones funcionales y a un linfedema secundario.

La liposucción tumescente o asistida por agua continúa siendo una intervención médica relevante para determinadas pacientes, pero la cirugía no es la única opción. Dentro de un enfoque multidisciplinar, el drenaje linfático manual puede favorecer el desplazamiento del exceso de líquido, reducir la hinchazón, aliviar el malestar y disminuir la sensación de pesadez.

Las prendas de compresión de grado médico, como leggings, medias o mangas, son otra de las medidas empleadas para controlar la inflamación y ofrecer soporte a los tejidos. Connelly aconseja utilizarlas después del drenaje linfático manual para prolongar sus efectos. Estas prendas pueden favorecer el flujo linfático, limitar la acumulación de líquido y contribuir a mantener la movilidad.

La alimentación por sí sola no elimina el tejido adiposo del lipedema, aunque una dieta antiinflamatoria puede ayudar a reducir la inflamación general y, con ello, parte del dolor y la hinchazón. El artículo también recoge la recomendación de limitar los alimentos procesados, el azúcar y el exceso de sal, mantener una ingesta adecuada de líquidos y evitar el alcohol por su relación con la inflamación y la deshidratación.

La actividad física sigue siendo importante, aunque los ejercicios convencionales de pérdida de peso no reducen específicamente la grasa del lipedema. Entre las opciones citadas se encuentran la natación, el ejercicio acuático, caminar, montar en bicicleta, el rebote en trampolín y la terapia con plataforma vibratoria. El objetivo es mantener la movilidad y favorecer el flujo linfático.

También se han estudiado distintos dispositivos estéticos. Los equipos de compresión neumática, como Body Ballancer, utilizan prendas que se inflan y desinflan para ayudar al drenaje linfático. Asimismo, el artículo menciona Icoone, Endermologie de LPG, la microvibración de Endospheres y la terapia de oscilación profunda, como Physio Pod, en relación con el dolor, la hinchazón y la fibrosis tisular.

Algunas pacientes incorporan suplementos como diosmina o extracto de castaño de Indias para apoyar la salud vascular, además de productos cosméticos orientados a la circulación y al aspecto de firmeza de la piel. La pieza subraya que los profesionales deben reconocer cuándo una clienta que consulta por celulitis puede presentar signos compatibles con lipedema y valorar la derivación para diagnóstico, dentro de los límites de su práctica. Fuente: AestheticMed.