El primer trasplante combinado de cara y ojo completo amplía las opciones reconstructivas

La ASPS informa sobre el primer trasplante combinado de cara y ojo completo. Aunque el paciente no recuperó la visión, la intervención mejoró su apariencia y calidad de vida y aporta datos para futuras investigaciones.

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El primer trasplante combinado de cara y ojo completo amplía las opciones reconstructivas

4 de agosto de 2026. El primer trasplante combinado de cara y ojo completo ha demostrado que la cirugía reconstructiva puede aportar beneficios que van más allá de la recuperación de la apariencia tras una lesión grave. Así lo recoge un estudio publicado en la edición de agosto de Plastic and Reconstructive Surgery (PRS), según informa la American Society of Plastic Surgeons (ASPS).

El procedimiento se realizó a Aaron James, un trabajador de líneas eléctricas de 46 años procedente de Arkansas que sufrió extensas quemaduras al entrar en contacto accidentalmente con un cable de alta tensión. La descarga provocó lesiones graves en la cara y la parte superior del cuerpo, incluida la pérdida del ojo izquierdo.

La intervención no permitió recuperar la visión del ojo trasplantado. Sin embargo, el autor principal del estudio, Sachin Chinta, MD, de NYU Langone Health, señala que la operación mejoró de forma notable la apariencia del paciente y su calidad de vida. El caso representa, además, un avance hacia el objetivo a largo plazo de restaurar la visión mediante un trasplante ocular completo.

Los trasplantes de ojo completo se investigan desde hace décadas. De acuerdo con el estudio, los equipos quirúrgicos llevan casi 50 años trabajando para convertir esta posibilidad en una realidad clínica. El caso de James permitió trasladar parte de ese conocimiento experimental a una intervención en un paciente, aunque la recuperación de la función visual continúa siendo un reto pendiente.

La preparación del procedimiento requirió dos años y medio de trabajo. En ella participaron cirujanos plásticos, especialistas en cirugía craneofacial, microcirujanos y un ortodoncista craneofacial, además de cientos de profesionales de apoyo. Antes de la operación se realizaron 21 intervenciones de práctica. El trasplante tuvo una duración total de 21 horas y fue el más corto realizado hasta entonces en NYU Langone Health.

El equipo consiguió aproximar el tono de piel del donante al del receptor, aunque no fue posible igualar el color de los ojos. James conserva un ojo azul y recibió un ojo marrón. Según explicó Chinta, el paciente interpreta esta diferencia como una señal visible del progreso de la medicina y no considera que suponga un problema, especialmente porque la prioridad era encontrar un donante compatible y realizar el trasplante de forma segura.

La evolución posterior también incluyó mejoras funcionales. James había pasado por años de procedimientos y no podía abrir la boca con normalidad. Aproximadamente un año después del trasplante y tras completar rehabilitación, pudo volver a comer una hamburguesa, uno de los objetivos personales que se había marcado tras la cirugía.

El paciente ha comenzado a compartir su experiencia con organizaciones de trabajadores de líneas eléctricas en distintos puntos de Estados Unidos. En sus intervenciones destaca la importancia de la seguridad, la perseverancia y la recuperación de la confianza después de una lesión que cambia la vida.

La investigación continúa centrada en lograr que un ojo completo trasplantado pueda recuperar la visión. El equipo considera que este primer caso demuestra que el procedimiento puede realizarse de manera segura y eficaz, y que puede proporcionar información para desarrollar nuevas alternativas destinadas a personas con lesiones faciales y oculares complejas.

Fuente: American Society of Plastic Surgeons, “Groundbreaking face and whole-eye transplant marks new era in reconstructive surgery”.