6 de julio de 2026. La pérdida rápida de peso asociada a los medicamentos GLP-1 puede provocar cambios visibles en el rostro, como hundimiento, menor definición de los contornos y una apariencia envejecida en un periodo más corto que el habitual. Este fenómeno, conocido popularmente como “Ozempic face”, está llevando a más pacientes a consultar opciones para recuperar el equilibrio y el volumen facial.
Según Gene Lee, MD, MPH, y Michael Dobryansky, MD, FACS, ambos cirujanos miembros de ASPS consultados por American Society of Plastic Surgeons, estos cambios no son exclusivos de los medicamentos GLP-1. La diferencia principal sería la velocidad con la que aparecen. La pérdida de peso rápida, ya se produzca mediante medicación, cirugía o cambios en el estilo de vida, puede hacer que el rostro “se desinfle” antes de que los tejidos blandos faciales puedan adaptarse.
El Dr. Dobryansky explica que la pérdida de volumen forma parte del envejecimiento natural, pero que los medicamentos GLP-1 han acelerado este proceso en muchos pacientes. Por su parte, el Dr. Lee señala que la percepción de envejecimiento facial no depende únicamente de la laxitud cutánea o del descenso de los tejidos. También interviene la pérdida de grasa facial profunda y superficial, compartimentos que contribuyen a mantener los contornos y el soporte de un rostro joven.
“Ozempic face” no es un diagnóstico médico, sino un término divulgativo para describir la deflación facial posterior a una pérdida de peso rápida. Desde el punto de vista quirúrgico, puede incluir la reducción de volumen en los compartimentos grasos superficiales y profundos, además del descenso y la laxitud de los tejidos blandos.
Los rellenos inyectables suelen ser una primera alternativa para restaurar el volumen. El Dr. Dobryansky los considera adecuados especialmente para pacientes que se inician en los tratamientos estéticos, debido a que son rápidos, implican un compromiso relativamente bajo y pueden revertirse. Si el paciente está satisfecho con el resultado y busca una solución más duradera, pueden valorarse opciones como el injerto de grasa o los inyectables bioestimuladores.
La elección depende de factores como la edad, los objetivos, la anatomía y el grado de tratamiento que el paciente desea asumir. También es relevante el patrón de los cambios faciales. Los rellenos pueden ser eficaces para corregir pérdidas de volumen localizadas, mientras que los pacientes con una deflación facial generalizada tras una pérdida de peso considerable asociada a GLP-1 podrían obtener una restauración más amplia mediante injerto de grasa.
Cuando la pérdida de volumen se acompaña de un descenso importante de los tejidos o de laxitud cutánea, puede ser necesario combinar la restauración volumétrica con otros procedimientos quirúrgicos. En estos casos, el Dr. Lee menciona la posibilidad de asociar el tratamiento con un lifting facial y un lifting cervical.
El injerto de grasa utiliza tejido del propio paciente y puede considerarse un relleno autólogo. La grasa transferida debe establecer una nueva irrigación sanguínea para sobrevivir, por lo que no todo el tejido inyectado permanece a largo plazo. De acuerdo con el Dr. Dobryansky, la supervivencia media a largo plazo se sitúa aproximadamente entre el 65% y el 70% de la grasa transferida.
Esta variabilidad inicial diferencia al injerto de grasa de los rellenos, que ofrecen una restauración temporal del volumen más predecible. Sin embargo, la grasa que desarrolla correctamente su aporte sanguíneo se convierte en tejido vivo y puede proporcionar resultados más duraderos que los inyectables. El procedimiento puede suavizar zonas hundidas, recuperar soporte en mejillas y sienes y mejorar las proporciones faciales sin el aspecto sobrecorregido que puede asociarse a un uso excesivo de rellenos.
Además de reemplazar volumen, la grasa podría aportar beneficios relacionados con la calidad cutánea. El Dr. Dobryansky indica que contiene células capaces de estimular la producción de colágeno y favorecer la formación de nuevos vasos sanguíneos. No obstante, subraya que estas propiedades regenerativas no equivalen a una terapia con células madre. El posible efecto se relaciona con una mejora de la textura, la calidad y la vitalidad de la piel en las áreas tratadas.
La información procede del artículo de American Society of Plastic Surgeons disponible en plasticsurgery.org.
Fuente: plasticsurgery.org