30 de julio de 2026. El bronceado vuelve a ganar popularidad entre las generaciones más jóvenes, tanto mediante la exposición al sol como a través de camas de bronceado con radiación ultravioleta intensa. La tendencia recupera hábitos asociados a generaciones anteriores, cuando era habitual utilizar aceites y pasar horas al sol para conseguir una piel más dorada.
La American Society of Plastic Surgeons señala que no existe una única explicación para este retorno. Entre los posibles factores se encuentran la preferencia estética por un tono de piel más profundo, la asociación del bronceado con un estilo de vida vinculado al ocio y los viajes, el rechazo de algunos mensajes sanitarios previos y la desconfianza, no respaldada por pruebas sólidas, hacia determinados ingredientes de los protectores solares.
Las cirujanas miembros de ASPS Lara Devgan, MD, y Sara Dickie, MD, consideran que las tendencias de belleza son cíclicas y que las redes sociales pueden conceder más importancia al resultado inmediato que a la salud a largo plazo. Según Devgan, el bronceado puede resultar atractivo en el presente, pero sus consecuencias aparecen años después. La radiación UV continúa siendo una de las principales causas del envejecimiento cutáneo prematuro y del cáncer de piel.
Dickie apunta que muchas personas jóvenes pueden sentirse invulnerables o pensar que los efectos de la exposición solar podrán abordarse más adelante. El riesgo de cáncer cutáneo o de desarrollar una piel envejecida y con aspecto coriáceo parece demasiado lejano cuando se busca una recompensa estética inmediata. La especialista también subraya que no se puede estigmatizar el tono de piel ni la pigmentación como señales de falta de cuidado de la salud. La cuestión, señala, es diferenciar la expresión estética de los efectos dañinos de la radiación ultravioleta.
La principal lección de las generaciones que tomaban el sol de forma intensa es que el daño solar se acumula. La piel puede perder el bronceado visible en pocos días, pero las alteraciones del ADN pueden permanecer durante toda la vida. La exposición crónica a los rayos UVA y UVB degrada el colágeno y la elastina, y puede favorecer la aparición de arrugas, manchas marrones, textura irregular, enrojecimiento y pérdida de elasticidad.
Además de afectar a las estructuras que aportan volumen y textura a la piel, la radiación ultravioleta puede alterar y mutar el ADN de las células cutáneas. El bronceado visible es, técnicamente, una manifestación de ese daño. Con el paso del tiempo, la alteración acumulada puede influir en la forma en que las células funcionan y se dividen, aumentando el riesgo de tumores cutáneos.
El artículo cita datos de SkinCancer.org según los cuales en Estados Unidos se diagnostican más de 9.500 casos de cáncer de piel cada día y estos tumores superan en número a todos los demás cánceres combinados. También indica que la cifra de nuevos casos invasivos de melanoma diagnosticados cada año aumentó un 46,6 % en la última década. Para 2026, la estimación de nuevos casos de melanoma en el país podría incrementarse hasta un 10,6 %. Aunque el cáncer de piel puede tratarse, un diagnóstico tardío, especialmente en el melanoma invasivo, puede ser mortal.
“La prevención es siempre el mejor tratamiento”, afirma Devgan. Cuando ya existe daño solar, la especialista menciona opciones como cosmética médica, retinoides, antioxidantes, láseres, peelings químicos, microneedling y tratamientos de resurfacing para mejorar la calidad de la piel. En casos de envejecimiento avanzado, la cirugía puede contribuir a restaurar la estructura, mientras que los cánceres cutáneos requieren extirpación quirúrgica y, cuando es necesario, reconstrucción.
Dickie defiende que los profesionales sanitarios y las familias continúen explicando las consecuencias del cáncer de piel y mostrando la facilidad con la que puede prevenirse. También recomienda fomentar el uso de protector solar y proteger la piel natural para favorecer un envejecimiento saludable. Fuente: American Society of Plastic Surgeons.