La llegada del buen tiempo vuelve a poner el foco en la apariencia de la parte superior de los brazos. En un artículo publicado el martes 14 de julio de 2026, la American Society of Plastic Surgeons (ASPS) analiza las diferencias entre la liposucción y la braquioplastia, así como los criterios que pueden orientar la elección de una técnica u otra.
El exceso de volumen y la piel descolgada en esta zona pueden estar relacionados con el envejecimiento, la genética, una pérdida de peso significativa o los cambios naturales en la elasticidad cutánea. Cuando estas alteraciones no responden suficientemente a la dieta y el ejercicio, algunos pacientes valoran procedimientos quirúrgicos para mejorar el contorno del brazo.
Según C. Bob Basu, MD, MBA, MPH, FACS, presidente de ASPS, la valoración debe comenzar por la calidad de los tejidos y no únicamente por la cantidad de grasa. La anatomía de cada paciente, la elasticidad de la piel y sus objetivos condicionan la recomendación final. Cuando existe grasa localizada sin un exceso cutáneo relevante, la liposucción puede realizarse mediante pequeñas incisiones situadas estratégicamente cerca de la axila o el codo.
En pacientes con un exceso cutáneo mínimo y una buena calidad de piel, la liposucción puede combinarse con tratamientos de tensado cutáneo, como Renuvion. Brian Pinsky, MD, FACS, miembro de ASPS, señala que estos pacientes suelen tener una mayor capacidad de contracción de la piel alrededor del nuevo contorno. No obstante, las tecnologías basadas en energía no son equivalentes a un procedimiento que incluya la extirpación de piel.
Cuando la laxitud es leve o moderada, determinadas opciones de tensado pueden contribuir a mejorar la retracción cutánea mientras se elimina grasa. Sin embargo, si existe una cantidad importante de piel sobrante o una elasticidad deficiente, la liposucción por sí sola no suele resolver el problema. En esos casos, los cirujanos pueden plantear una braquioplastia tradicional o, en pacientes seleccionados, una mini braquioplastia.
La piel colgante es uno de los signos más claros de que retirar grasa no será suficiente. Las estrías también pueden indicar que la piel ha perdido parte de su capacidad de contracción. Además, la evaluación debe tener en cuenta la proporción entre la parte superior del brazo, el antebrazo y el resto del cuerpo, con el objetivo de obtener un contorno equilibrado y natural.
La edad, la calidad tisular y una pérdida de peso importante pueden limitar la respuesta a la liposucción. En pacientes con tejidos más débiles, la extracción de grasa puede no tensar la piel y, en algunos casos, hacer que la laxitud resulte más evidente. Por este motivo, Pinsky advierte de que la menor invasividad de una técnica no determina por sí sola que sea la opción más adecuada.
La principal contrapartida de la braquioplastia es la cicatriz. La intervención puede ofrecer una mejora más amplia del contorno cuando el exceso cutáneo es significativo, pero requiere aceptar una cicatriz en la parte superior del brazo. La decisión depende de las prioridades del paciente: algunas personas prefieren optimizar el contorno y asumir una cicatriz fina, mientras que otras dan más importancia a evitarla aunque el resultado sea más limitado.
La mini braquioplastia puede ser una alternativa cuando el exceso de piel es muy reducido y se concentra en la zona superior del brazo. En estos casos, la cicatriz puede quedar limitada al área de la axila, aunque se trata de una indicación restringida y no de la opción adecuada para la mayoría de los pacientes con laxitud extensa.
La elección debe realizarse mediante una decisión compartida entre el paciente y el cirujano, valorando la anatomía, la calidad de la piel, el grado de laxitud, las expectativas y la tolerancia a la cicatriz. El artículo también señala que el cuidado de la cicatriz es relevante durante la recuperación y que, si surgen problemas de calidad cicatricial, pueden considerarse recursos como la revisión de cicatrices, los láseres o el microneedling. Fuente: American Society of Plastic Surgeons.