Usuarios emplean inteligencia artificial y edición fotográfica para acceder a fármacos adelgazantes
Introducción
En los últimos meses, el sector de la medicina estética y la estética avanzada ha sido testigo de un fenómeno preocupante: el uso de herramientas de inteligencia artificial (IA) y edición fotográfica por parte de pacientes para modificar imágenes y así obtener acceso a fármacos para la pérdida de peso. Este comportamiento, detectado principalmente en consultas online y plataformas de telemedicina, plantea retos inéditos para profesionales y gerentes de clínicas estéticas, quienes deben adaptar sus protocolos de evaluación y verificación ante el avance de la tecnología digital.
Novedad o Tratamiento
La creciente demanda de medicamentos como semaglutida (comercializado bajo marcas como Ozempic o Wegovy) y liraglutida (Saxenda), ambos agonistas del receptor GLP-1 aprobados para el tratamiento de la obesidad y el sobrepeso, ha coincidido con el auge de aplicaciones de IA y edición de imágenes. Pacientes buscan alterar digitalmente fotografías de su rostro o cuerpo para aparentar un mayor grado de sobrepeso o para cumplir los criterios visuales que suelen ser requeridos por plataformas de prescripción remota. El objetivo es recibir prescripción de estos fármacos, saltándose criterios clínicos establecidos.
Características Técnicas
Las aplicaciones más utilizadas incluyen herramientas de IA generativa y software avanzado de retoque fotográfico, como FaceApp, Photoshop, Remini, y aplicaciones específicas de ajuste morfológico corporal (BodyApp, RetouchMe). Estas permiten modificar la silueta, la distribución de la grasa facial, la textura de la piel y otros aspectos que pueden simular obesidad o sobrepeso de manera muy realista.
En el caso de la telemedicina, muchos proveedores solicitan imágenes actuales para documentar el estado físico del paciente. Sin embargo, la falta de controles biométricos y verificaciones presenciales facilita que las imágenes editadas sean aceptadas como prueba válida para iniciar un tratamiento farmacológico que, en condiciones normales, requeriría una valoración clínica integral y mediciones objetivas como el índice de masa corporal (IMC) certificado.
Innovaciones respecto a modelos anteriores
A diferencia de la edición fotográfica tradicional, la IA actual permite una manipulación mucho más precisa y creíble de los rasgos anatómicos. Los algoritmos pueden generar sombras, volúmenes y texturas en tiempo real, haciendo que la imagen alterada pase desapercibida incluso para profesionales acostumbrados a analizar imágenes clínicas. Además, algunas aplicaciones ofrecen presets específicos para simular estados de salud o envejecimiento, lo que incrementa el riesgo de fraude en la obtención de recetas.
Evidencia y Estudios recientes
Un estudio publicado en 2023 en la revista *Aesthetic Plastic Surgery* alertaba sobre el creciente uso de IA en la manipulación de imágenes clínicas enviadas para valoración remota, subrayando la dificultad de detectar alteraciones en ausencia de herramientas forenses digitales adecuadas. Otra investigación de la Universidad de Harvard (2022) evidenció que hasta un 15% de los pacientes que solicitan tratamientos estéticos online han enviado imágenes modificadas deliberadamente.
Ventajas y Limitaciones
Desde el punto de vista del paciente, el acceso a herramientas digitales permite sortear barreras burocráticas y acelerar la obtención de un tratamiento. Sin embargo, esto representa un riesgo clínico significativo: la prescripción inadecuada de fármacos como semaglutida o liraglutida puede derivar en efectos adversos graves, desde hipoglucemias hasta trastornos gastrointestinales, y carece del seguimiento que exige la medicina estética responsable.
Para el profesional, la principal desventaja es la pérdida de fiabilidad en el proceso diagnóstico y la posibilidad de incurrir en responsabilidad legal o ética. La ausencia de protocolos de verificación biométrica (por ejemplo, comprobación presencial de peso, altura y composición corporal) deja a las clínicas vulnerables frente a fraudes y sanciones regulatorias.
Opinión de Expertos
Expertos del sector, como la Dra. Marta G. Ortega, directora médica de una red de clínicas estéticas en Madrid, advierten: “La tecnología avanza más rápido que la regulación y los protocolos. Debemos invertir en sistemas de verificación robustos, como la cita presencial inicial o la implementación de biometría, para asegurar que la prescripción de fármacos se realice bajo criterios clínicos objetivos y no manipulados digitalmente”.
Aplicaciones prácticas en centros y clínicas de estética y medicina estética
Ante este escenario, las clínicas y centros de estética avanzada están implementando nuevas medidas de control:
– Solicitud de imágenes en tiempo real mediante videollamada, evitando el envío de archivos estáticos editables.
– Utilización de aplicaciones de escaneado corporal 3D con registro biométrico (por ejemplo, Fit3D, Styku), que dificultan la manipulación digital.
– Protocolos de doble verificación clínica: medición presencial de IMC, circunferencia abdominal y composición corporal mediante bioimpedancia.
– Formación continua del personal en detección de imágenes editadas y uso de herramientas de análisis forense digital.
– Inclusión de cláusulas legales explícitas en los consentimientos informados, advirtiendo sobre las consecuencias legales de la manipulación de imágenes.
Conclusiones
El uso de inteligencia artificial y edición fotográfica para modificar imágenes con el fin de obtener fármacos para la pérdida de peso representa un desafío crítico para la seguridad y la ética en la medicina estética. La digitalización y la telemedicina requieren la adaptación urgente de nuevos protocolos de verificación y formación específica para los profesionales del sector. La colaboración entre clínicas, sociedades científicas y autoridades sanitarias será clave para garantizar la seguridad de los pacientes y la integridad del sector.
(Fuente: aestheticmed.co.uk)