Polinucleótidos en estética avanzada: fundamentos científicos y auge actual en rejuvenecimiento cutáneo
Introducción
En los últimos años, los polinucleótidos han irrumpido con fuerza en el sector de la estética avanzada y la medicina estética, consolidándose como uno de los activos biotecnológicos más innovadores y demandados para tratamientos de regeneración y rejuvenecimiento cutáneo. Aunque conocidos en medicina desde hace más de tres décadas, su aplicación en protocolos estéticos ha experimentado un gran auge gracias a la evidencia científica acumulada y a la optimización de sus formulaciones, especialmente con polinucleótidos derivados de PDRN (polidesoxirribonucleótido) de alta pureza. En este artículo, se analizan en profundidad las bases científicas, los dispositivos y técnicas disponibles, las ventajas frente a otros biorevitalizantes y las implicaciones prácticas para clínicas estéticas y médico-estéticas.
Novedad o Tratamiento: Aplicación de polinucleótidos en rejuvenecimiento tisular
Los polinucleótidos empleados en estética avanzada son biopolímeros compuestos por cadenas largas de nucleótidos, principalmente obtenidos por purificación de fragmentos de ADN de origen natural (habitualmente de esperma de salmón), que han demostrado una notable capacidad para estimular la reparación tisular y la bioestimulación dérmica. Este activo se aplica mediante microinyecciones intradérmicas o mesoterapia, en protocolos destinados a mejorar la calidad, textura, firmeza y elasticidad de la piel en rostro, cuello, escote, manos y zonas corporales fotoenvejecidas.
Características técnicas
Las soluciones de polinucleótidos comercializadas en el entorno profesional suelen presentarse en viales de 2 ml, con concentraciones que oscilan entre 10 y 20 mg/ml según la marca y finalidad. Entre las principales marcas de referencia destacan Mastelli (Plinest®, Newest®), Croma-Pharma (PDRN), Vivacy (NucleoFill®) y Revitacare. La pureza, el peso molecular y la longitud de las cadenas polinucleotídicas son parámetros clave que determinan la eficacia biológica y la tolerancia del producto, así como la profundidad de inyección y la frecuencia de las sesiones. Los protocolos habituales consisten en 2 a 4 sesiones separadas por 2-3 semanas, con mantenimiento semestral o anual.
Innovaciones respecto a modelos anteriores
Frente a los clásicos inductores de colágeno o revitalizantes, los polinucleótidos ofrecen un mecanismo de acción dual: por un lado, estimulan la proliferación de fibroblastos y la síntesis de colágeno tipo I y elastina, y por otro, ejercen una acción antioxidante y antiinflamatoria mediante la modulación de mediadores celulares. Las formulaciones actuales han mejorado la estabilidad molecular, la biocompatibilidad y la seguridad, minimizando reacciones adversas. Además, algunos productos incorporan ácido hialurónico o péptidos para potenciar la hidratación y el efecto tensor, diferenciándose así de los inyectables monocomponente tradicionales.
Evidencia y estudios recientes
Diversos ensayos clínicos y estudios in vitro han refrendado la eficacia de los polinucleótidos en la regeneración cutánea. Destaca el estudio de Kim et al. (2022), publicado en «Journal of Cosmetic Dermatology», que demostró una mejora significativa en la densidad y elasticidad dérmica tras tres sesiones de PDRN en pacientes con fotoenvejecimiento moderado. Asimismo, un metaanálisis de 2021 (Lee y cols.) concluyó que la administración de polinucleótidos incrementa la expresión de factores de crecimiento (VEGF, TGF-β) y la síntesis de matriz extracelular, con un perfil de seguridad excelente.
Ventajas y limitaciones
Entre las principales ventajas para el entorno profesional figuran su alta tolerancia, bajo riesgo de hipersensibilidad y la posibilidad de combinarse con otras técnicas como láser no ablativo, radiofrecuencia o microagujas. Respecto a los inductores clásicos (ácido poliláctico, hidroxiapatita cálcica), los polinucleótidos presentan menor inflamación post-tratamiento y una recuperación más rápida. Como limitación, requieren protocolos seriados y los resultados son graduales, no inmediatos. El coste por sesión suele situarse entre 120 y 200 euros en adquisición para el profesional, con un PVP recomendado al paciente de 250-400 euros por sesión.
Opinión de expertos
La Dra. Catherine de Goursac, referente europea en medicina estética, destaca que “los polinucleótidos constituyen actualmente uno de los tratamientos más versátiles y seguros para mejorar la calidad cutánea, con una base científica sólida y una demanda creciente en consulta”. Otros expertos subrayan su idoneidad para pieles finas, sensibilizadas o pacientes que buscan alternativas naturales a los rellenos sintéticos.
Aplicaciones prácticas en centros y clínicas de estética y medicina estética
Este activo ha encontrado su lugar en protocolos de rejuvenecimiento global, tratamiento de cicatrices atróficas, estrías, o como preparación de la piel previa a técnicas más invasivas (hilos tensores, resurfacing). En clínicas avanzadas, su uso se integra en programas personalizados de revitalización facial y corporal, adaptando la pauta y la combinación de productos en función de la edad biológica y el fototipo. La formación específica del equipo profesional y la correcta selección del producto son decisivas para optimizar resultados y minimizar complicaciones.
Conclusiones
El auge de los polinucleótidos en la medicina estética responde a sus sólidos fundamentos científicos, su seguridad y su capacidad de regeneración tisular. Constituyen actualmente un pilar en los protocolos de bioestimulación y rejuvenecimiento, con tendencia creciente y múltiples opciones comerciales respaldadas por estudios recientes. Su integración en las clínicas y centros de estética avanzada representa una oportunidad estratégica para ampliar la cartera de servicios con tratamientos efectivos, personalizables y de alta demanda.
(Fuente: anti-age-magazine.com)