Los inhibidores de la IL-23 redefinen el manejo avanzado de la psoriasis en estética
Introducción
La psoriasis, una patología inflamatoria crónica de la piel, representa un desafío constante para los profesionales de la estética avanzada y la medicina estética. En los últimos años, la investigación y el desarrollo de nuevos biológicos, especialmente los inhibidores de la interleucina 23 (IL-23), han supuesto una revolución en el abordaje de los pacientes con psoriasis moderada a grave. El avance de estos fármacos ha propiciado que clínicas médico-estéticas y centros especializados puedan integrar protocolos más eficaces, seguros y adaptados a las necesidades de los pacientes, mejorando tanto los resultados clínicos como la experiencia del usuario.
Novedad o Tratamiento
La última generación de inhibidores de la IL-23, como guselkumab (Tremfya®), risankizumab (Skyrizi®), tildrakizumab (Ilumetri®) y mirikizumab (Omvoh®), ha desplazado progresivamente a los tratamientos tradicionales basados en inhibidores de la IL-17 y anti-TNFα. Estos biológicos están específicamente indicados para la psoriasis en placas de moderada a grave y, en algunos casos, para artritis psoriásica. Su mecanismo de acción bloquea selectivamente la subunidad p19 de la IL-23, interrumpiendo la cascada inflamatoria característica de la enfermedad.
Características Técnicas
Los inhibidores de la IL-23 se administran por vía subcutánea, con pautas de dosificación espaciadas que oscilan entre una vez al mes y una vez cada tres meses, dependiendo del principio activo y del protocolo del fabricante. Entre las principales marcas aprobadas en Europa destacan:
– Guselkumab (Tremfya®): Dosis inicial de 100 mg en las semanas 0 y 4, seguida de 100 mg cada 8 semanas.
– Risankizumab (Skyrizi®): Dos inyecciones subcutáneas de 75 mg en las semanas 0 y 4, después una vez cada 12 semanas.
– Tildrakizumab (Ilumetri®): Dosis inicial de 100 mg en las semanas 0 y 4, posteriormente cada 12 semanas.
– Mirikizumab (Omvoh®): Regímenes similares, en función de las aprobaciones regulatorias nacionales.
El coste aproximado por paciente/año varía entre 9.000 y 13.000 euros, dependiendo del fármaco y las condiciones de adquisición, siendo una inversión significativa para clínicas especializadas.
Innovaciones respecto a modelos anteriores
A diferencia de los inhibidores de la IL-17 y anti-TNFα, los inhibidores de la IL-23 presentan una mayor especificidad diana, lo que se traduce en una mejor tolerabilidad y menor incidencia de efectos adversos sistémicos. Asimismo, ofrecen respuestas mantenidas en el tiempo, con tasas de remisión completa (PASI 100) superiores al 40% a los 52 semanas, según los ensayos clínicos recientes. Además, la frecuencia de administración trimestral favorece la adherencia del paciente y la eficiencia en la gestión clínica.
Evidencia y Estudios recientes
Entre los estudios más destacados, el ensayo VOYAGE 2 (2017) investigó la eficacia de guselkumab frente a adalimumab, demostrando tasas de respuesta PASI 90 del 70% frente al 46% a las 48 semanas. De igual modo, el estudio IMMvent (2018) comparó risankizumab con adalimumab, confirmando la superioridad del primero tanto en eficacia clínica como en perfil de seguridad. La evidencia acumulada respalda el uso preferente de los inhibidores de IL-23 para pacientes que no responden o presentan intolerancia a otras terapias biológicas.
Ventajas y Limitaciones
Las principales ventajas técnicas incluyen:
– Alta eficacia mantenida a largo plazo.
– Mejor perfil de seguridad, con menor riesgo de infecciones graves y reacciones adversas.
– Facilidad de manejo y mayor adherencia debido a la baja frecuencia de administración.
Como limitaciones, cabe destacar el elevado coste, la necesidad de diagnóstico y prescripción médica, y la ausencia de datos en poblaciones especiales (embarazo, lactancia, pediatría). Además, estos biológicos no están indicados para formas leves de psoriasis ni para tratamientos exclusivos en centros de estética no medicalizados.
Opinión de Expertos
Dermatólogos y especialistas en medicina estética consideran que los inhibidores de la IL-23 suponen un avance disruptivo en la gestión integral de la psoriasis. La doctora Silvia García, especialista en dermatología avanzada, destaca: “La posibilidad de combinar estos biológicos con terapias complementarias como la fototerapia o la aparatología estética (láser excímer, luz pulsada intensa IPL) permite una personalización real de los protocolos y optimiza la experiencia del paciente en la clínica”.
Aplicaciones prácticas en centros y clínicas de estética y medicina estética
La incorporación de inhibidores de IL-23 en la práctica clínica requiere una sinergia entre dermatólogos, médicos estéticos y personal sanitario especializado. Su uso está restringido a facultativos y centros autorizados, pero su impacto es relevante para la planificación de protocolos combinados con aparatología avanzada (láseres no ablativos, radiofrecuencia fraccionada, microdermoabrasión) y tratamientos tópicos (ácido salicílico, calcipotriol, emolientes específicos). Los centros de estética avanzada pueden ofrecer servicios complementarios, como el seguimiento dermocosmético, la monitorización de la remisión y la educación al paciente para potenciar los resultados obtenidos mediante biológicos.
Conclusiones
Los inhibidores de la IL-23 han marcado un antes y un después en el tratamiento avanzado de la psoriasis dentro del ámbito de la estética y la medicina estética. Su alta eficacia, excelente tolerabilidad y protocolos cómodos los posicionan como la opción preferente en casos moderados a graves, permitiendo a las clínicas diferenciarse mediante una oferta de vanguardia. No obstante, su coste elevado y la necesidad de prescripción médica subrayan la importancia de una colaboración multidisciplinar y una gestión optimizada de los recursos. Las tendencias de mercado apuntan a una creciente demanda y a la integración de terapias combinadas para maximizar los resultados en el paciente estético.
(Fuente: www.dermatologytimes.com)