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La terapia sistémica temprana, clave en el manejo profesional del prurigo nodularis en pieles de fototipo alto

Introducción

El prurigo nodularis (PN) representa un desafío terapéutico y diagnóstico de creciente interés para los profesionales de la estética avanzada y la medicina estética, especialmente en pacientes con fototipos III-VI. La sintomatología persistente y la presentación clínica en pieles de color requieren enfoques diferenciados y actualizados, con protocolos adaptados a la respuesta cutánea y al riesgo de hiperpigmentación postinflamatoria. Este artículo revisa las novedades técnicas, la evidencia reciente y las recomendaciones de expertos para la integración de terapias sistémicas precoces en el abordaje de PN en centros médico-estéticos.

Novedad o Tratamiento

El manejo tradicional del prurigo nodularis se ha basado en terapias tópicas, fototerapia y procedimientos ablativos controlados, como láser CO2 fraccionado (marcas: Fraxel Re:pair, Lumenis UltraPulse). Sin embargo, en pacientes con pieles de color, la respuesta a tratamientos convencionales frecuentemente es subóptima, con alto riesgo de secuelas pigmentarias. La introducción temprana de tratamientos sistémicos inmunomoduladores, como dupilumab (anticuerpo monoclonal anti-IL-4/IL-13) y nuevos inhibidores de la JAK (baricitinib, upadacitinib), se posiciona como una estrategia eficaz para mejorar el control sintomático y reducir las lesiones hipertróficas y pruriginosas.

Características Técnicas

Los tratamientos sistémicos empleados actualmente en PN incluyen:

– **Dupilumab**: Administración subcutánea (dosis inicial de 600 mg, seguida de 300 mg cada dos semanas). Se ha demostrado seguro en distintos fototipos cutáneos.
– **Inhibidores JAK**: Baricitinib (2-4 mg/día), upadacitinib (15-30 mg/día), con monitorización hematológica y hepática.
– **Ciclosporina y metotrexato**: Reservados para casos refractarios; requieren seguimiento estrecho.

La aparatología de soporte, como la luz pulsada intensa (IPL) y láser Q-switched ND:YAG, puede emplearse para tratar secuelas pigmentarias, pero siempre con precaución en fototipos altos.

Innovaciones respecto a modelos anteriores

A diferencia de los protocolos tradicionales centrados en terapias tópicas (corticoides, tacrolimus) y sedantes orales, la incorporación temprana de agentes sistémicos ha demostrado un descenso significativo en la cronicidad del PN, la extensión de lesiones y la severidad del prurito. Además, la nueva generación de dispositivos de evaluación cutánea (Visia®, Fotofinder®) permite un seguimiento objetivo de la evolución en pieles oscuras, donde la valoración clínica puede estar limitada por la menor visibilidad del eritema.

Evidencia y Estudios recientes

Un estudio multicéntrico publicado en *Journal of the American Academy of Dermatology* (2023) demostró que el inicio precoz de dupilumab en pacientes con PN y fototipos IV-VI logró una reducción del 70% en el índice de prurito y mejoría significativa en la calidad de vida a las 16 semanas, en comparación con tratamiento tópico exclusivo. Otra revisión sistemática (Yosipovitch et al., 2022) resalta la mayor eficacia de los inhibidores de JAK en la reducción de lesiones nodulares refractarias, con perfil de seguridad adecuado bajo monitorización.

Ventajas y Limitaciones

**Ventajas:**
– Reducción rápida y sostenida del prurito severo.
– Menor riesgo de complicaciones pigmentarias y cicatriciales en pieles de color.
– Mejora de la adherencia y satisfacción del paciente.
– Compatibilidad con técnicas no invasivas complementarias (radiofrecuencia, IPL).

**Limitaciones:**
– Coste elevado de los fármacos biológicos (dupilumab: entre 900 y 1.200 €/mes en mercado privado español).
– Necesidad de monitorización clínica y analítica regular.
– Acceso limitado en centros no médicos; precisa prescripción y seguimiento médico especializado.

Opinión de Expertos

Dermatólogos estéticos de referencia, como la Dra. Lola Muñoz (Clínica Dermatológica Internacional, Madrid), destacan: «En pacientes con pieles de color, la instauración precoz de terapia sistémica es fundamental para evitar secuelas pigmentarias y mejorar el pronóstico funcional y estético». La Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) recomienda la integración de protocolos multidisciplinares, combinando terapia sistémica, prescripción tópica y aparatología de mantenimiento.

Aplicaciones prácticas en centros y clínicas de estética y medicina estética

Los profesionales de la estética avanzada deben identificar precozmente los signos de PN en fototipos elevados, derivando a consulta médica especializada para valoración de terapia sistémica. Una vez controlado el proceso inflamatorio, pueden aplicarse tecnologías de soporte:
– IPL (marcas: Lumenis M22, Alma Harmony XL Pro) para hiperpigmentación residual.
– Radiofrecuencia fraccionada (EndyMed FSR, Morpheus8) para mejorar textura y remodelado dérmico.
– Protocolos de mantenimiento con dermocosmética rica en niacinamida, ceramidas y activos calmantes (marcas: Skinceuticals, Neostrata).

Conclusiones

La adopción temprana de terapias sistémicas, especialmente biológicos e inhibidores de JAK, ha revolucionado el manejo integral del prurigo nodularis en pacientes con pieles de color, permitiendo mejores resultados estéticos y funcionales. La colaboración estrecha entre médicos estéticos y especialistas en dermatología, junto con la implementación de tecnologías de soporte y protocolos dermocosméticos adaptados, representa la tendencia de vanguardia en el sector profesional. Los centros líderes que integren estos avances ofrecerán un abordaje diferencial y seguro para una patología cada vez más prevalente en la práctica estética avanzada.

(Fuente: www.dermatologytimes.com)