EsteticNews

Noticias del mundo de la belleza para profesionales

EsteticNews

Noticias del mundo de la belleza para profesionales

Noticias

La AAFPRS alerta sobre los riesgos sanitarios de neuromoduladores falsificados tras la intervención de la FDA

**Introducción**

En el sector de la estética avanzada, la seguridad y la calidad de los productos empleados son factores críticos para el éxito y la reputación de cualquier clínica médico-estética o centro de estética. Recientemente, la American Academy of Facial Plastic and Reconstructive Surgery (AAFPRS) ha emitido una seria advertencia dirigida tanto a profesionales como a usuarios finales, tras las recientes acciones de la Agencia de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) contra empresas que distribuían toxina botulínica (botulinum toxin) no autorizada. Este incidente ha puesto de manifiesto la creciente amenaza de los neuromoduladores falsificados en el mercado estético, con implicaciones directas para la seguridad del paciente y la práctica profesional.

**Novedad o Tratamiento**

Los neuromoduladores, con la toxina botulínica tipo A como principal exponente, representan uno de los tratamientos más demandados en medicina estética para la reducción temporal de arrugas dinámicas, principalmente en el tercio superior facial. Marcas líderes y aprobadas como BOTOX® (Allergan), Dysport® (Ipsen/Galderma), Xeomin® (Merz) y Azzalure® (Galderma) han pasado rigurosos procesos regulatorios que garantizan su seguridad, eficacia y trazabilidad. Sin embargo, la aparición de versiones falsificadas o no autorizadas de estos productos supone un grave riesgo para la salud de los pacientes y la integridad de los profesionales.

**Características Técnicas**

Los neuromoduladores auténticos comercializados en Europa y España deben cumplir con la normativa de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y portar el marcado CE correspondiente. Estos productos contienen toxina botulínica tipo A en formulaciones específicas, con excipientes y conservantes controlados, y deben ser almacenados y manipulados bajo estrictas condiciones de refrigeración (habitualmente entre 2ºC y 8ºC). La autenticidad del producto se verifica mediante el número de lote, el sello de holograma del fabricante y la documentación de trazabilidad.

Los productos falsificados suelen presentar irregularidades en el etiquetado, falta de información sobre el fabricante, ausencia de instrucciones en español y deficiencias en el embalaje. Además, pueden contener concentraciones inadecuadas o impurezas que incrementan el riesgo de reacciones adversas y complicaciones como infecciones, resistencia inmunológica o resultados estéticos insatisfactorios.

**Innovaciones respecto a modelos anteriores**

Las últimas generaciones de neuromoduladores autorizados han mejorado la pureza de la toxina, la ausencia de complejos proteicos innecesarios (caso de Xeomin®) y la facilidad de reconstitución y aplicación, reduciendo la inmunogenicidad y el riesgo de formación de anticuerpos que puedan disminuir la eficacia clínica a largo plazo. Además, los actuales envases incluyen elementos de seguridad antifalsificación como hologramas, códigos QR y sellos inviolables. Estos avances contrastan notablemente con los productos fraudulentos, que no ofrecen garantías de calidad ni de seguridad.

**Evidencia y Estudios recientes**

Un estudio publicado en 2020 en *Aesthetic Surgery Journal* analizó diversos casos de reacciones adversas asociadas al uso de toxina botulínica no autorizada, documentando mayor frecuencia de complicaciones como ptosis palpebral, asimetrías faciales y reacciones inflamatorias severas. La investigación subraya la importancia de emplear únicamente productos aprobados y adquiridos a través de distribuidores oficiales y mayoristas autorizados. Además, la AAFPRS y la International Society of Aesthetic Plastic Surgery (ISAPS) han emitido comunicados conjuntos reiterando la necesidad de extremar la vigilancia ante la proliferación de productos no homologados, especialmente tras la pandemia, cuando el auge de la demanda ha incrementado el riesgo de falsificaciones.

**Ventajas y Limitaciones**

El uso de neuromoduladores aprobados garantiza resultados predecibles, seguros y reproducibles, minimizando las incidencias clínicas y legales para los profesionales. Las principales ventajas incluyen la trazabilidad, la formación específica ofrecida por los laboratorios y la cobertura de los seguros de responsabilidad civil. Como principales limitaciones, se encuentra el precio: un vial de BOTOX® autorizado cuesta entre 110 y 140 euros al por mayor en España, frente a los productos falsificados que pueden encontrarse a menos de la mitad en canales no regulados. Sin embargo, el ahorro económico no compensa los riesgos médicos, legales y reputacionales asociados.

**Opinión de Expertos**

Dra. María Hernández, especialista en medicina estética y miembro de SEME, advierte: «El uso de neuromoduladores sin autorización es una grave negligencia profesional. Los riesgos asociados van desde la ineficacia hasta complicaciones graves que pueden poner en peligro la vida del paciente y la carrera del profesional. Es imprescindible exigir siempre la trazabilidad y la documentación sanitaria oficial».

**Aplicaciones prácticas en centros y clínicas de estética y medicina estética**

Para los gerentes y responsables de clínicas y centros de estética, la adquisición de neuromoduladores debe realizarse exclusivamente a través de distribuidores autorizados y mayoristas con licencia sanitaria. Es recomendable implementar protocolos internos de verificación, mantener un registro actualizado de los lotes y fechas de caducidad y formar al personal en la identificación de posibles signos de falsificación. Además, se debe informar claramente a los pacientes sobre la procedencia y la seguridad de los productos utilizados, y proporcionar la documentación correspondiente si así lo solicitan.

**Conclusiones**

La alerta emitida por la AAFPRS y las acciones de la FDA subrayan la importancia de extremar las medidas de control y verificación en la adquisición y aplicación de neuromoduladores en el ámbito de la medicina estética. La utilización de productos autorizados no solo es una obligación legal y ética, sino también la única vía para garantizar la seguridad, la eficacia y la excelencia profesional en el sector.

(Fuente: plasticsurgerypractice.com)