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Tratamientos

La terapia fotodinámica con luz roja se consolida como estándar para el tratamiento del carcinoma basocelular superficial

Introducción

En el campo de la medicina estética y la dermatología avanzada, el tratamiento de lesiones cutáneas no invasivas ha experimentado una evolución significativa gracias al desarrollo de nuevas tecnologías. El carcinoma basocelular superficial (BCC, por sus siglas en inglés) es uno de los tumores cutáneos más frecuentes que afecta a pacientes adultos, y su abordaje en entornos médico-estéticos requiere procedimientos eficaces, seguros y con mínimos efectos secundarios. La terapia fotodinámica (TFD) con luz roja ha emergido en los últimos años como una alternativa terapéutica respaldada por la evidencia científica. En este artículo, analizamos en profundidad el uso de la TFD con luz roja en el tratamiento del BCC superficial, destacando sus características técnicas, innovaciones recientes, ventajas, limitaciones y aplicaciones prácticas en el entorno profesional de la estética avanzada.

Novedad o Tratamiento

La terapia fotodinámica con luz roja consiste en la aplicación tópica de un fotosensibilizador —principalmente metil aminolevulinato (MAL) o ácido 5-aminolevulínico (ALA)— sobre la lesión cutánea, seguido de la exposición a una fuente de luz roja de longitud de onda específica (habitualmente entre 630 y 635 nm). Este procedimiento induce la formación de especies reactivas de oxígeno que destruyen selectivamente las células tumorales, preservando el tejido sano circundante.

Características Técnicas

La TFD con luz roja requiere equipos de alta precisión. Los dispositivos más empleados en el ámbito profesional son lámparas LED de luz roja de alta intensidad, como Aktilite (Galderma), Waldmann o Dermillume. Estas fuentes proporcionan una irradiancia homogénea y controlada, facilitando la penetración óptima en las capas superficiales de la piel. El protocolo habitual incluye:

– Aplicación tópica de 1-2 mm de MAL o ALA durante 3 horas bajo oclusión.
– Exposición posterior a luz roja (630 nm) con una dosis total de 37 J/cm² durante 8-10 minutos.
– Monitorización del proceso para minimizar molestias y efectos adversos.

El coste del equipamiento profesional oscila entre 8.000 y 20.000 euros, dependiendo de la marca y las funcionalidades adicionales como refrigeración o programación digital.

Innovaciones respecto a modelos anteriores

A diferencia de los sistemas tradicionales de TFD con luz blanca o azul, la luz roja permite una mayor penetración (hasta 2-3 mm), lo que mejora la eficacia en lesiones de mayor espesor superficial. Además, las últimas generaciones de dispositivos cuentan con sistemas de emisión pulsada y control de intensidad, permitiendo adaptar el tratamiento a la sensibilidad del paciente y al fototipo de piel, reduciendo el riesgo de eritema y dolor.

Evidencia y Estudios recientes

Diversos estudios avalan la eficacia de la TFD con luz roja en BCC superficial. Un metaanálisis publicado en 2022 en *Journal of the American Academy of Dermatology* analizó 14 ensayos clínicos y concluyó que la tasa de curación a los 12 meses con TFD de luz roja supera el 85%, igualando o superando a técnicas quirúrgicas convencionales en casos seleccionados, pero con mejor resultado estético y menor tiempo de recuperación. Además, un estudio aleatorizado de 2023 (Lee et al., 2023) mostró menor incidencia de hipopigmentación y cicatrices en comparación con la crioterapia y la electrocoagulación.

Ventajas y Limitaciones

Ventajas:
– Tratamiento selectivo y mínimamente invasivo.
– Excelente resultado cosmético, sin cicatrices visibles.
– Procedimiento ambulatorio, ideal para clínicas y centros de estética avanzada.
– Mínima interrupción de la rutina diaria del paciente.
– Repetible en caso de recidiva.

Limitaciones:
– Indicado solo para BCC superficiales; no recomendado en formas nodulares o infiltrantes.
– Sensación de escozor o leve dolor durante la exposición a la luz.
– Requiere formación y experiencia en el manejo de fotosensibilizadores y equipos.
– Coste inicial de equipamiento elevado.

Opinión de Expertos

Dermatólogos y médicos estéticos líderes en el sector, como la Dra. Cristina Eguren (Madrid), destacan que la TFD con luz roja es “la mejor opción no invasiva para BCC superficial en áreas de relevancia estética, como rostro o escote”. Sin embargo, insisten en la importancia de una correcta selección de pacientes y de protocolos estrictos de aplicación para maximizar la eficacia y minimizar complicaciones.

Aplicaciones prácticas en centros y clínicas de estética y medicina estética

La TFD con luz roja se ha integrado con éxito en clínicas dermatológicas, consultas de medicina estética y centros de estética avanzada que cuentan con personal médico. Permite ofrecer a los pacientes un tratamiento eficaz para lesiones precancerosas (como queratosis actínicas) y carcinomas superficiales, ampliando así la cartera de servicios y diferenciando el centro frente a la competencia. Es fundamental disponer de equipos certificados, formación continuada y protocolos estandarizados, así como información clara al paciente sobre expectativas y cuidados post-tratamiento.

Conclusiones

La terapia fotodinámica con luz roja representa el estándar basado en la evidencia para el tratamiento del carcinoma basocelular superficial en el entorno de la estética avanzada. Su eficacia, seguridad y excelente resultado cosmético la convierten en una herramienta imprescindible para clínicas y centros que buscan ofrecer tratamientos punteros, mínimamente invasivos y alineados con las tendencias actuales del mercado estético. La inversión en equipamiento y formación se ve compensada por la alta demanda de procedimientos que priorizan tanto la salud cutánea como el resultado estético.

(Fuente: www.dermatologytimes.com)