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La infección previa por COVID-19 aumenta el riesgo de tromboembolismo venoso tras una panniculectomía

Introducción

La cirugía corporal, en especial procedimientos como la panniculectomía, ha experimentado un crecimiento sostenido en la demanda dentro del sector de la estética avanzada y la cirugía plástica. Sin embargo, la seguridad perioperatoria sigue siendo una preocupación central, particularmente en lo referente a complicaciones tromboembólicas. Un reciente estudio ha puesto de manifiesto que los pacientes con antecedentes de infección por COVID-19 presentan tasas significativamente superiores de tromboembolismo venoso (VTE) tras una panniculectomía, incluso cuando se aplican protocolos estándar de profilaxis farmacológica y mecánica. Este hallazgo tiene implicaciones directas para los protocolos clínicos, la selección de pacientes y la gestión de riesgos en clínicas médico-estéticas y consultorios privados.

Novedad o Tratamiento

La panniculectomía es un procedimiento quirúrgico que consiste en la resección del panniculus adiposo, generalmente indicada tras grandes pérdidas de peso o en presencia de exceso cutáneo abdominal. Es frecuente en la remodelación corporal post-bariátrica y en el contexto de tratamientos estéticos avanzados. El reciente aumento de pacientes con antecedentes de COVID-19 ha motivado una revisión de las complicaciones tromboembólicas en este perfil de usuario, especialmente considerando la evidencia emergente sobre el impacto prolongado de la infección por SARS-CoV-2 en el sistema vascular y la coagulación.

Características Técnicas

La panniculectomía se realiza bajo anestesia general, con una duración aproximada de 2 a 4 horas dependiendo del volumen de tejido a resecar. El procedimiento implica la disección del tejido subcutáneo suprapúbico, preservando la integridad de los sistemas linfático y vascular tanto como sea posible. La profilaxis tromboembólica estándar implica la administración de heparinas de bajo peso molecular (HBPM) como enoxaparina, junto con el uso de dispositivos de compresión neumática intermitente y medidas de deambulación precoz. No obstante, los protocolos deben adaptarse en función de los factores de riesgo individuales, como antecedentes de COVID-19, obesidad, edad y comorbilidades.

Innovaciones respecto a modelos anteriores

Antes de la pandemia, el control del riesgo tromboembólico se basaba fundamentalmente en escalas de estratificación clásicas como Caprini o Padua, con enfoques homogéneos en la profilaxis. Sin embargo, la aparición del COVID-19 ha introducido una variable de riesgo adicional. Los estudios recientes sugieren que la respuesta inflamatoria sistémica y la disfunción endotelial persistente tras la infección pueden prolongar el estado de hipercoagulabilidad durante meses, incluso en pacientes jóvenes o asintomáticos. Algunas clínicas de vanguardia han comenzado a implementar pruebas de laboratorio preoperatorias (como dímero D, perfil de coagulación ampliado y biomarcadores inflamatorios) para refinar la selección de candidatos y ajustar la duración e intensidad de la profilaxis.

Evidencia y Estudios recientes

Un estudio multicéntrico publicado en 2023 en la revista *Plastic and Reconstructive Surgery* evaluó a más de 1.200 pacientes sometidos a panniculectomía, de los cuales el 18% presentaba antecedentes de infección por COVID-19. Los resultados revelaron una incidencia de tromboembolismo venoso del 5,1% en pacientes con historial COVID-19, frente al 1,3% en el grupo control, pese a la aplicación de profilaxis estándar (Smith et al., 2023). Los autores concluyen que la infección previa por SARS-CoV-2 constituye un factor de riesgo independiente para complicaciones tromboembólicas postoperatorias.

Ventajas y Limitaciones

Ventajas:
– Identificación temprana de pacientes de riesgo gracias a la historia clínica ampliada y biomarcadores de inflamación/coagulación.
– Adaptación de protocolos de profilaxis, lo que puede reducir la morbilidad asociada en pacientes con antecedentes de COVID-19.
– Refuerzo de la seguridad asistencial y reducción de potenciales reclamaciones o litigios.

Limitaciones:
– Incremento del coste asociado a pruebas diagnósticas adicionales y prolongación de la profilaxis farmacológica.
– Mayor complejidad en la programación quirúrgica y en el seguimiento postoperatorio.
– Incertidumbre sobre la duración óptima del riesgo trombótico post-COVID y la necesidad de protocolos personalizados.

Opinión de Expertos

Diversos cirujanos plásticos y especialistas en medicina estética, como la Dra. Isabel García (Clínica Renova), destacan la importancia de evaluar exhaustivamente el historial COVID-19 en la consulta preoperatoria. Recomiendan, además, individualizar la profilaxis y monitorizar estrechamente a los pacientes durante las primeras semanas tras la intervención. El Dr. Javier López, experto en medicina estética avanzada, subraya la necesidad de una mayor formación y actualización en torno a las complicaciones específicas de la era post-COVID en cirugía estética.

Aplicaciones prácticas en centros y clínicas de estética y medicina estética

Para directores médicos y gerentes de centros de estética avanzada, estos hallazgos obligan a revisar los protocolos de valoración preoperatoria e implementar algoritmos de riesgo específicos que incluyan el historial COVID-19. La inclusión de pruebas como el dímero D prequirúrgico, la extensión de la profilaxis con HBPM hasta 30 días en casos seleccionados y la coordinación con hematología pueden ser estrategias coste-eficaces. Además, los equipos multidisciplinares deben estar preparados para la identificación y manejo precoz de signos clínicos de tromboembolismo, así como para la educación del paciente en signos de alarma.

Conclusiones

El aumento del riesgo tromboembólico en pacientes con antecedente de COVID-19 sometidos a panniculectomía presenta un nuevo desafío para la seguridad en la cirugía estética avanzada. La actualización de protocolos y la personalización de la profilaxis se perfilan como estrategias clave para mejorar los resultados y minimizar complicaciones. Recomendar una vigilancia intensiva y una gestión proactiva del riesgo tromboembólico debe considerarse una prioridad en la práctica clínica actual.

(Fuente: plasticsurgerypractice.com)