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El papel clave del profesional de la estética avanzada en la detección de la violencia de pareja

Introducción
En el entorno de la estética avanzada y la medicina estética, los profesionales mantienen un contacto directo y frecuente con los pacientes, lo que les otorga una posición privilegiada para observar signos físicos y emocionales que pueden ir más allá de las cuestiones puramente estéticas. En los últimos años, la detección precoz de la violencia de pareja (VP) se ha convertido en una competencia relevante para dermatólogos, médicos estéticos y especialistas en aparatología avanzada, dada la frecuencia con la que pueden identificar lesiones o comportamientos indicativos de esta problemática. Este artículo técnico explora el rol específico del profesional de la estética avanzada en la detección de la violencia de pareja, así como los protocolos, herramientas y pautas recomendadas en el sector.

Novedad o Tratamiento
Hasta hace poco, la detección de la violencia de pareja era un ámbito casi exclusivo de la medicina general, la psicología clínica y los servicios sociales. Sin embargo, la creciente afluencia de pacientes a centros de medicina estética y clínicas especializadas, así como la naturaleza confidencial de las consultas, hace que los profesionales de la estética avanzada estén en posición de reconocer signos físicos como hematomas recurrentes, cicatrices inusuales, alopecias traumáticas, lesiones en zonas cubiertas o signos de ansiedad y retraimiento. El abordaje actual recomienda la formación específica de los equipos en la identificación de estos signos, incluyendo el uso de cuestionarios estandarizados y protocolos de actuación ante la sospecha de VP.

Características Técnicas
Desde el punto de vista técnico, los profesionales pueden detectar indicios de violencia de pareja durante procedimientos rutinarios, como la valoración cutánea para tratamientos con láser de última generación (ej. Candela GentleMax Pro, Lumenis M22), radiofrecuencia fraccionada (ej. Morpheus8 de InMode), microagujas o peelings químicos. Lesiones como equimosis, quemaduras, cicatrices lineales o alteraciones en la pigmentación pueden levantar sospechas si aparecen en zonas no habituales o sin justificación clínica. Además, la observación detallada en protocolos fotográficos previos y posteriores al tratamiento (imprescindibles en procedimientos de rejuvenecimiento, remodelado corporal o terapias de luz pulsada intensa) puede ser determinante para identificar patrones de lesión.

Innovaciones respecto a modelos anteriores
En los últimos años, las principales innovaciones han girado en torno a la integración de herramientas de screening digital y formación específica en habilidades comunicativas para estos profesionales. Plataformas como DermEngine o FotoFinder, empleadas para el seguimiento digital de lesiones cutáneas, permiten documentar y comparar imágenes de manera segura y confidencial, lo que puede facilitar la identificación de lesiones recurrentes. Por otro lado, asociaciones como la AEDV (Academia Española de Dermatología y Venereología) y la SEME (Sociedad Española de Medicina Estética) han desarrollado guías y talleres específicos sobre la detección de violencia, incorporando algoritmos de actuación y estrategias de entrevista motivacional.

Evidencia y Estudios recientes
Un estudio publicado en Journal of the American Academy of Dermatology en 2022 identificó que hasta un 38% de las mujeres víctimas de violencia de pareja presentan lesiones cutáneas reconocibles en exploraciones dermatológicas o estéticas. Otra revisión sistemática (Smith et al., 2021) subraya la importancia de la formación específica: los profesionales formados identificaron correctamente signos de violencia en un 65% de los casos sospechosos, frente a menos del 30% en profesionales sin formación. Estos hallazgos refuerzan la necesidad de incorporar la detección de VP en la formación continua de equipos de clínicas de estética y medicina estética.

Ventajas y Limitaciones
La principal ventaja es la capacidad de detección precoz y la oportunidad de derivación a recursos especializados, contribuyendo a la protección de la víctima. Además, la confianza y privacidad inherentes a la relación profesional-paciente en este sector facilitan la comunicación. Como limitación, destaca la falta de formación específica en muchos equipos y el riesgo de sobrediagnóstico o de interferencia en la relación terapéutica si no se maneja adecuadamente la sospecha.

Opinión de Expertos
Dra. Carmen Martín, dermatóloga y especialista en medicina estética, subraya: “El sector de la estética avanzada debe asumir su papel social y formarse en la detección de violencia de pareja. La observación clínica, unida a una comunicación empática y protocolos claros, puede salvar vidas”. Desde la SEME, se recomienda incorporar módulos de formación sobre violencia de género en los programas de actualización anual.

Aplicaciones prácticas en centros y clínicas de estética y medicina estética
Para aplicar estos protocolos, los centros pueden integrar cuestionarios breves y discretos en la anamnesis de nuevos pacientes, establecer canales de comunicación directa con servicios sociales y sanitarios locales, e incorporar formación anual obligatoria para el personal. Se recomienda documentar de forma exhaustiva cualquier hallazgo sospechoso utilizando sistemas de imagen digital y registros electrónicos seguros. Marcas líderes como Cantabria Labs y Sesderma han impulsado campañas de concienciación y programas formativos para profesionales.

Conclusiones
El profesional de la estética avanzada y la medicina estética ocupa una posición estratégica en la detección de violencia de pareja. La integración de formación específica, el uso de tecnologías avanzadas de documentación y la aplicación de protocolos claros permiten a los centros contribuir activamente a la prevención y abordaje de esta problemática social, reforzando su papel como agentes de salud integral en la sociedad actual.

(Fuente: www.dermatologytimes.com)