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La ASA prohíbe anuncios de máscaras LED que prometían tratar acné y rosácea sin autorización

**Introducción**

La Autoridad de Normas Publicitarias del Reino Unido (Advertising Standards Authority, ASA) ha emitido una prohibición sobre anuncios de cuatro marcas de belleza tras constatar que estos promovían máscaras faciales LED atribuyéndoles propiedades médicas no autorizadas, concretamente para el tratamiento del acné y la rosácea. Este caso pone de relieve la creciente preocupación regulatoria respecto al uso de afirmaciones sanitarias en la promoción de dispositivos de estética avanzada, un aspecto clave para las clínicas médico-estéticas, centros de estética profesional y consultorios privados en España.

**Novedad o Tratamiento**

Las máscaras faciales LED, basadas en la fototerapia de baja intensidad, han ganado popularidad en el entorno de la estética avanzada por su potencial en la mejora de la calidad cutánea, la reducción de signos de envejecimiento y el apoyo a protocolos de rejuvenecimiento facial. Sin embargo, las recientes campañas publicitarias de varias marcas –entre ellas CurrentBody, Dermalux, MZ Skin y The Light Salon, todas con presencia en el mercado europeo– afirmaban sin autorización que sus dispositivos podían tratar afecciones médicas concretas como el acné inflamatorio y la rosácea, lo que ha motivado la intervención de la ASA.

**Características Técnicas**

Las máscaras LED para uso estético profesional suelen incorporar diodos emisores de luz capaces de emitir en diferentes longitudes de onda, principalmente en el espectro azul (aprox. 415 nm), rojo (630-660 nm) e infrarrojo cercano (830 nm). Estos dispositivos, como la Dermalux Flex MD, la CurrentBody Skin LED Light Therapy Mask o la MZ Skin Light-Therapy Golden Facial Treatment Device, ofrecen una potencia de salida ajustable, modos de tratamiento preconfigurados y materiales biocompatibles. El precio de los equipos de nivel profesional oscila entre 1.500 € y 4.500 € dependiendo de la marca, la superficie de tratamiento y las certificaciones (CE, Medical Device).

**Innovaciones respecto a modelos anteriores**

Las últimas generaciones de máscaras LED han mejorado la uniformidad en la distribución de la luz, la ergonomía y la posibilidad de personalizar los protocolos según el fototipo y la necesidad específica del paciente. Además, se ha incrementado la potencia y la precisión de la irradiancia, logrando una mayor penetración y eficacia teórica en la estimulación celular. Frente a los modelos anteriores, los dispositivos actuales integran sistemas de seguridad y temporizadores digitales, lo que facilita su uso seguro en consulta bajo supervisión profesional.

**Evidencia y Estudios recientes**

Diversos estudios han explorado la eficacia de la terapia LED en aplicaciones estéticas y dermatológicas. Un metaanálisis publicado en 2022 por Gold et al. en “Journal of Cosmetic Dermatology” concluye que la terapia con luz LED puede aportar mejoras modestas en el acné leve a moderado, pero enfatiza la necesidad de protocolos estandarizados y evidencia clínica sólida para su uso en condiciones como la rosácea. La mayoría de los dispositivos empleados en estudios clínicos son equipos de uso médico-supervisado, no de uso doméstico, y la evidencia para el uso exclusivo en consultorios estéticos sigue siendo limitada y sujeta a la legislación local.

**Ventajas y Limitaciones**

Las máscaras LED representan una alternativa no invasiva, indolora y de bajo riesgo para complementar protocolos de rejuvenecimiento facial, mejora de la textura cutánea y fotoprotección. Su uso puede estar indicado como adyuvante en procedimientos como peelings químicos, microdermoabrasión o tras tratamientos con láser fraccionado, acelerando la recuperación y optimizando resultados. Sin embargo, su eficacia para el tratamiento de patologías específicas como acné inflamatorio o rosácea es limitada y, en muchos países europeos, no cuenta con autorización ni respaldo de las autoridades regulatorias sanitarias. Tampoco sustituyen a terapias médicas convencionales basadas en fármacos, luz pulsada intensa (IPL) o láseres médicos.

**Opinión de Expertos**

Profesionales de la medicina estética y la dermatología, como la Dra. Aurora Guerra, insisten en la importancia de distinguir entre el uso cosmético y el uso médico de la fototerapia LED. “La fototerapia puede ser un complemento interesante en protocolos de mejora cutánea, pero no debe sustituir a tratamientos médicos debidamente autorizados y respaldados por ensayos clínicos sólidos”, señala. La supervisión y la personalización del protocolo por parte de profesionales cualificados es fundamental para garantizar la seguridad y la satisfacción del paciente.

**Aplicaciones prácticas en centros y clínicas de estética y medicina estética**

En el entorno real de los centros de estética avanzada y clínicas médico-estéticas en España, las máscaras LED pueden incorporarse en protocolos de revitalización facial, postratamiento tras procedimientos mínimamente invasivos y en programas de bienestar cutáneo. Es recomendable utilizarlas bajo supervisión profesional, informando al cliente de sus beneficios y limitaciones. Los centros deben evitar hacer afirmaciones terapéuticas no autorizadas y ceñirse a los usos cosméticos aprobados, como la mejora del aspecto de la piel, la luminosidad y la reducción temporal de los signos de fatiga.

**Conclusiones**

La intervención de la ASA recalca la necesidad de rigor y honestidad en la comunicación de los beneficios de las tecnologías estéticas. Para el sector profesional, resulta fundamental actualizarse sobre la normativa vigente, emplear equipos certificados y formar adecuadamente al personal. Las máscaras LED son una herramienta versátil en la estética avanzada, pero no deben promocionarse como solución para patologías médicas sin un respaldo científico y regulatorio claro. La transparencia y la ética en la promoción son claves para mantener la confianza del paciente y evitar sanciones regulatorias.

(Fuente: aestheticmed.co.uk)