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Tratamientos

Integración de peelings químicos en el tratamiento avanzado del melasma: barreras y oportunidades en la práctica profesional

Introducción

El melasma es una de las hiperpigmentaciones faciales más prevalentes en la consulta estética y dermatológica, caracterizada por manchas marrón-grisáceas que afectan principalmente a mujeres de fototipos III-VI. Su manejo supone un gran reto para los profesionales de la estética avanzada, debido a su etiopatogenia multifactorial y elevada tasa de recurrencia. Entre las herramientas terapéuticas más empleadas, los peelings químicos han demostrado su eficacia, pero su integración en protocolos de centros de estética y clínicas médico-estéticas sigue enfrentándose a barreras técnicas y de gestión, especialmente en entornos reales fuera del ámbito hospitalario.

Novedad o Tratamiento

La aplicación de peelings químicos se mantiene como una estrategia clave en el abordaje del melasma resistente o recurrente. Los agentes más utilizados incluyen el ácido glicólico, ácido kójico, ácido tranexámico y combinaciones sinérgicas como el clásico peeling de Jessner modificado. Recientemente, se están incorporando al mercado fórmulas patentadas con ácido mandélico, ferúlico y complejos despigmentantes liposomados, diseñados para optimizar la penetración y minimizar el riesgo de irritación.

En la práctica profesional, los protocolos combinados que alternan peelings químicos con terapias tópicas domiciliarias (hidroquinona, retinoides, arbutina, niacinamida, ácido azelaico, entre otros) están mostrando mejores resultados en términos de aclaramiento y prevención de recaídas, siempre bajo una estricta fotoprotección.

Características Técnicas

Los peelings químicos para el melasma suelen clasificarse según su profundidad: superficiales (ácido glicólico 20-35%, ácido láctico 20-30%, ácido mandélico 30-50%), medios (ácido tricloroacético 20-35%, Jessner modificado) y combinados. Es esencial elegir el agente y la concentración en función del fototipo, el tipo de melasma (epidérmico, dérmico o mixto), y el historial de tratamientos previos.

Equipos y marcas líderes en el sector, como Sesderma, Mesoestetic, SkinCeuticals o Dermaceutic, han desarrollado líneas de peelings específicos para hiperpigmentación resistente, con kits que incluyen neutralizantes, cremas pre y post-peeling, y soluciones calmantes. El precio medio de una sesión profesional varía entre 80 y 180 euros, dependiendo del protocolo y la exclusividad de los principios activos empleados.

Innovaciones respecto a modelos anteriores

Frente a los peelings clásicos, las nuevas formulaciones incorporan vehículos liposomados, sistemas de liberación controlada y activos antioxidantes que minimizan la inflamación post-peeling y reducen el riesgo de hiperpigmentación postinflamatoria (HPI), especialmente en fototipos altos. El ácido tranexámico tópico y en microinyección se está posicionando como complemento en protocolos combinados.

Otra innovación relevante es la monitorización mediante dispositivos de análisis cutáneo digital (Visia®, Observ 520) que permite una evaluación objetiva y el seguimiento de la evolución del melasma, optimizando la personalización de los tratamientos.

Evidencia y Estudios recientes

Un metaanálisis publicado en 2022 en el “Journal of Cosmetic Dermatology” analizó la eficacia del ácido glicólico al 30% en peelings seriados, demostrando una reducción significativa del MASI (Melasma Area and Severity Index) en un 70% de los pacientes tratados, con efectos adversos leves y transitorios (Lee et al., 2022). Otros estudios recientes han evaluado la combinación de ácido tranexámico y peelings superficiales, mostrando resultados superiores frente al uso aislado de peeling químico.

Ventajas y Limitaciones

Las principales ventajas del uso de peelings químicos en melasma son su capacidad para acelerar la renovación epidérmica, modular la melanogénesis y mejorar la textura cutánea. Permiten tratar zonas extensas en sesiones cortas y son compatibles con otros procedimientos como IPL, láser Q-switched o microneedling, siempre que se respeten los tiempos de recuperación.

Sin embargo, existen limitaciones: el riesgo de HPI en pieles oscuras, la necesidad de una estricta selección del paciente, y la obligación de un seguimiento post-tratamiento exhaustivo para evitar recaídas. Además, la reticencia de algunos usuarios al enrojecimiento y la descamación visible limita la aceptación en contextos laborales o sociales.

Opinión de Expertos

Líderes de opinión como la Dra. Aurora Guerra, dermatóloga y asesora científica de la AEDV, recalcan que “los peelings químicos bien protocolizados y con productos de última generación son seguros y eficaces, pero requieren una formación avanzada y una adecuada gestión de las expectativas del paciente”. Desde el sector de la estética avanzada, se señala la importancia de la formación continuada y la actualización en protocolos, especialmente para evitar complicaciones y maximizar resultados.

Aplicaciones prácticas en centros y clínicas de estética y medicina estética

En el entorno real de clínicas y centros de estética, la integración de peelings para melasma requiere una evaluación inicial exhaustiva, consentimiento informado y protocolos combinados personalizados. Es fundamental implementar sesiones de mantenimiento trimestrales y educación en fotoprotección, así como ofrecer alternativas menos invasivas para pacientes con baja tolerancia a la descamación.

Algunas clínicas de referencia están incorporando protocolos secuenciales que combinan peeling superficial, mesoterapia con ácido tranexámico y plataformas de luz pulsada intensa (IPL), logrando resultados sostenibles y una mejoría global de la calidad cutánea.

Conclusiones

Los peelings químicos continúan siendo una herramienta esencial y versátil en el manejo profesional del melasma, especialmente cuando se integran con otras tecnologías y principios activos avanzados. Para los profesionales y gerentes de centros de estética, su correcta implementación representa una oportunidad para diferenciar la oferta terapéutica y responder a una demanda creciente de tratamientos personalizados y mínimamente invasivos. La actualización constante y la formación técnica son claves para superar barreras y optimizar resultados en el entorno real de la estética avanzada.

(Fuente: www.dermatologytimes.com)