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Tratamientos

Nuevos tratamientos tópicos para la dermatitis atópica: avances y aplicaciones en estética avanzada

**Introducción**

La dermatitis atópica, comúnmente conocida como eccema atópico, es una afección crónica de la piel caracterizada por inflamación, prurito y disfunción de la barrera cutánea. En los últimos años, el auge de la demanda de soluciones no invasivas y seguras ha impulsado la investigación en nuevas formulaciones tópicas, especialmente relevantes para el sector de la estética avanzada y la medicina estética. Los profesionales de clínicas médico-estéticas y centros especializados buscan alternativas que permitan abordar los síntomas y mejorar la calidad de la piel de sus pacientes, minimizando los efectos secundarios y maximizando la tolerancia.

**Novedad o Tratamiento**

Entre las novedades más destacadas se encuentran los tratamientos tópicos basados en inhibidores de la JAK (Janus quinasa), como el ruxolitinib crema, y los moduladores tópicos del sistema inmunitario, además del desarrollo de emulsiones con lípidos fisiológicos y péptidos biomiméticos. Estas opciones se suman a los clásicos corticosteroides y a los inhibidores de la calcineurina —como tacrolimus y pimecrolimus—, pero con perfiles de seguridad y eficacia mejorados.

El ruxolitinib crema (Opzelura®, Incyte) es, hasta la fecha, el primer y único inhibidor tópico de la JAK aprobado para la dermatitis atópica leve a moderada en adultos y adolescentes en Europa. Otra molécula en estudio avanzado es el crisaborol (Eucrisa®), un inhibidor de la PDE4, que muestra resultados prometedores en la reducción del prurito y la inflamación.

**Características Técnicas**

Los nuevos tratamientos tópicos incorporan tecnologías de liberación controlada y vehículos mejorados que favorecen la penetración de los principios activos en las capas epidérmicas afectadas. Por ejemplo, el ruxolitinib crema se formula en un vehículo lipofílico que mejora su absorción y reduce la irritación cutánea.

Las emulsiones con lípidos fisiológicos imitan la composición natural de la barrera cutánea, restaurando la función protectora de la piel y disminuyendo la pérdida transepidérmica de agua. Marcas como La Roche-Posay (Lipikar Baume AP+) y Bioderma (Atoderm Intensive) han desarrollado líneas específicas para el cuidado de la dermatitis atópica, aunque no son medicamentos, sino cosmecéuticos de apoyo.

**Innovaciones respecto a modelos anteriores**

A diferencia de los corticosteroides tópicos tradicionales, los nuevos inhibidores de la JAK y los inhibidores de la PDE4 presentan un riesgo significativamente menor de atrofia cutánea y otros efectos adversos asociados con el uso prolongado de esteroides. Además, la acción dirigida de estos tratamientos permite modular la respuesta inflamatoria sin suprimir completamente la inmunidad local, lo que reduce el riesgo de infecciones secundarias.

La tecnología de encapsulación de péptidos y lípidos en nanopartículas lipídicas sólidas (SLN) y sistemas de liberación prolongada constituye otra innovación clave, permitiendo una dosificación más precisa y mejorando el perfil de tolerancia.

**Evidencia y estudios recientes**

El estudio TRuE-AD2 (Simpson et al., 2021) demostró la eficacia y seguridad del ruxolitinib crema en pacientes con dermatitis atópica leve a moderada, con mejoras significativas en el índice EASI (Eczema Area and Severity Index) y reducción notable del prurito en las primeras dos semanas de tratamiento. Por su parte, ensayos clínicos con crisaborol han mostrado reducción del prurito y mejora del aspecto cutáneo en más del 50% de los pacientes en cuatro semanas (Paller et al., 2016).

**Ventajas y limitaciones**

Las principales ventajas de estas nuevas moléculas tópicas radican en su perfil de seguridad, facilidad de uso y rápida acción sobre los síntomas cardinales de la dermatitis atópica, especialmente el prurito. Sin embargo, su precio puede ser considerablemente superior al de los tratamientos tradicionales: un envase de ruxolitinib crema puede oscilar entre 170 y 200 euros, mientras que los corticosteroides convencionales suelen costar menos de 20 euros.

Limitaciones actuales incluyen la falta de experiencia a largo plazo y la necesidad de una estricta indicación médica, especialmente en el caso de los inhibidores de la JAK, debido a posibles riesgos sistémicos si se produce absorción significativa.

**Opinión de expertos**

Dermatólogos y médicos estéticos reconocen el potencial de estos tratamientos, pero insisten en la importancia de la formación específica para su correcta indicación y seguimiento. La Dra. Teresa Romero, dermatóloga clínica en Madrid, señala: “La personalización del tratamiento y la monitorización continua son clave para maximizar los beneficios y minimizar los riesgos en pacientes con dermatitis atópica tratados con nuevas moléculas tópicas”.

**Aplicaciones prácticas en centros y clínicas de estética y medicina estética**

En la práctica, estos avances permiten a los centros de estética avanzada ofrecer servicios complementarios orientados al cuidado de la piel sensible y reactiva, integrando protocolos que combinan cosmecéuticos con prescripción médica de nuevos fármacos tópicos. Es fundamental la colaboración interdisciplinar entre esteticistas y médicos para adaptar las rutinas a las necesidades individuales, optimizando la adherencia y los resultados.

Los dispositivos de apoyo, como la fototerapia LED de baja intensidad, pueden complementar la acción de los tópicos, potenciando la reparación barrera y reduciendo la inflamación sin riesgos adicionales.

**Conclusiones**

La llegada de nuevos tratamientos tópicos, como los inhibidores de la JAK y de la PDE4, junto con innovaciones en vehículos y formulaciones, abre una nueva era para el manejo de la dermatitis atópica en el entorno de la estética avanzada. Estas terapias aportan eficacia, seguridad y personalización, permitiendo a los profesionales ofrecer soluciones de alto valor añadido a sus pacientes. No obstante, su integración debe realizarse de forma protocolizada y bajo supervisión médica, evaluando siempre la relación coste-beneficio y la experiencia clínica acumulada.

(Fuente: www.dermatologytimes.com)